Vivir en España (huyendo de Italia: presión fiscal, corrupción, inmigración...)

Vivir en España (huyendo de Italia: presión fiscal, corrupción, inmigración...)

Artículo publicado el 16/08/2025



Problema atávico de los países latinos en general desde tiempos inmemoriales es la extendida CORRUPCIÓN... A este respecto queremos ofrecer una impresión general recogida de compatriotas nuestros que viven en el extranjero sobre el sistema Italia, para luego compararlo con la situación española. Y después entrar en detalles con datos oficiales referentes a la "Percepción de la Corrupción".

Es opinión generalizada entre los expats que nuestro país sufre a menudo una grave falta de transparencia en todos los niveles (desde el público hasta inevitablemente el privado), corrupción a menudo disfrazada voluntariamente de burocracia, que en muchos casos hace difícil acceder incluso a los servicios públicos más elementales; que frecuentemente destruye el concepto de meritocracia en beneficio de un nepotismo arraigado; que agrava la presión fiscal para "tapar" el continuo despilfarro de recursos públicos y que en última instancia, como consecuencia natural, reduce la competitividad de todo el sistema-país.
Decimos de inmediato que estamos lejos de decir que España sea un país inmune al fenómeno... Cualquier español con quien hables se quejará de su nivel de corrupción percibida: el problema objetivamente también les afecta, no estamos hablando de un país escandinavo... Pero que en la comparación la situación sea mejor que la italiana no lo dicen solo los números oficiales (que indicaremos abajo) sino una mayor eficiencia y modernidad generalizada de las oficinas y los servicios públicos; un mejor sistema urbanístico, vial y ferroviario; una menor presión fiscal real y esa sensación común de que un proceso público y administrativo es más transparente y menos sujeto a esa intrincada red de privilegios, favoritismos y mecanismos poco claros, todos italianos.
Nuestro estudio, como se dijo, se propone proporcionar también datos oficiales, por lo tanto lo más objetivos posible. Al respecto nos ayuda la conocida clasificación publicada hace solo unos meses para 2015 por Transparency International, una ONG no lucrativa que lleva 23 años luchando por una mayor transparencia, denunciando a escala mundial situaciones más o menos graves de corrupción.
De 167 países considerados, España se defiende con un buen 36º lugar en el mundo y una nota global suficiente, mientras que Italia con un ranking pésimo resulta ser el segundo país de la UE más corrupto después de Bulgaria, en el puesto 61º del mundo, precedida incluso por Grecia y Rumanía, consideradas más "transparentes"...
En particular, lo que impulsa a muchos italianos a buscar un país más acorde con sus aspiraciones es el problema de un sistema fiscal considerado injusto. El Sole 24 Ore no hace mucho habló de una PRESIÓN FISCAL real que ronda el 60%: las fuentes difieren ligeramente en los números pero coinciden en definirla la más alta del mundo! Y además frente a servicios públicos (salud, educación, transportes, urbanismo...) extremadamente deficientes: problemas que se acentúan en ciertas áreas de Italia, pero de los cuales ningún ciudadano italiano puede considerarse realmente exento.
España está mucho mejor con impuestos de sociedades reducidos recientemente (entre 2015 y 2016) entre el 20% y el 25% dependiendo de la base imponible, tamaño y forma jurídica de la empresa. Y sin adicionales regionales (primero entre todos el odiado IRAP nuestro). Además desde hace algunos años en el país ibérico las start-ups, es decir empresas de nueva creación, disfrutan de una tributación reducida del 15% durante los primeros dos ejercicios, a partir del primer período impositivo con base imponible positiva. Posibilidad extremadamente atractiva para pequeños y grandes inversores.
Otro dato diferencial importante es el coste social de los trabajadores a cargo de la empresa, con una media en Italia que se acerca al 41%, a diferencia de la media en España que ronda el 34% (entre el 30% y el 37%).

Otro tema que queremos destacar es la política completamente diferente en materia de INMIGRACIÓN. El discurso en cierto modo vuelve al problema madre de la corrupción, ya que Italia, bajo el pretexto católico del espíritu humanitario (que en sí mismo sería loable, si fuera genuino) se ha demostrado a menudo terreno fértil para desembarcos clandestinos incontrolados, o mejor dicho... demasiado bien controlados, en beneficio de una clase política que obtiene un negocio multimillonario, indigno de un país civilizado y coludido con las diversas criminalidades de los países involucrados, de ambas orillas.
A este respecto son ejemplares las escuchas entre Buzzi, multireincidente "humanitario" multimillonario, y Odevaine, destacado representante de la administración pública romana, publicadas en varios diarios hace solo un año.
Discurso objetivamente distinto para España, que siempre se ha distinguido por la rigidez de sus fronteras y política migratoria. La situación de los últimos años habla claro: con cualquier ejecutivo (Zapatero, Aznar o Rajoy), el país ha practicado devoluciones sin recibir sanción alguna de la UE.
La "línea dura" española está confirmada por los números: 3.632 desembarcos en 2010, casi 5.500 en 2011, solo 3.800 en 2012 y aún menos, 3.237 en 2013. Al año siguiente, 2014, cuando en Italia llegan 170 mil, España acoge apenas 7.842. En 2015 finalmente, mientras Francia levanta sus "muros" en Ventimiglia, Inglaterra anuncia la construcción de más de tres kilómetros de valla en el puerto del túnel bajo el Canal de Calais, en España llegan apenas mil inmigrantes mientras en Italia desembarcan 60 mil desesperados.

Para concluir este cuadro ciertamente poco halagüeño para Italia (pero enriquecido por muchos elementos objetivos y difícilmente refutables), es importante subrayar que TODOS, pero todos, amamos nuestro país en cuanto a sus infinitas bellezas naturales, su inmenso patrimonio artístico, su riquísima cultura 360°, la gran variedad de usos y costumbres regionales, su excelsa y variada gastronomía.
Pero lo que lamentablemente, viajando, hemos aprendido a "odiar" es la forma incivilizada en que nuestro maravilloso territorio y sus ciudadanos (nosotros mismos, al fin y al cabo...) son maltratados.
Quizás el amor por España nace precisamente del intento de canalizar ese gran amor, por un país que en muchas cosas (la común cultura mediterránea sobre todo) se parece al nuestro, pero que en muchas otras no es fuente continua de decepciones sino que devuelve ese amor con una calidad de vida y posibilidades globalmente, decididamente superiores.

1.https://www.transparency.it/…/CPI2015_map-and-country-resul…
2.http://www.ilsole24ore.com/…/al-paese-serve-patto-taglia-ta…
3.http://www.ilgiornale.it/…/litalia-ha-record-mondiale-delle…
4.http://infoautonomos.eleconomista.es/…/impuesto-de-socieda…/
5,http://www.ilfattoquotidiano.it/…/mafia-capitale-b…/1245847/
6.http://www.secoloditalia.it/…/immigrati-litalia-colabrodo-…/ 
7.http://www.firenzepost.it/…/immigrazione-spagna-francia-e-…/ )



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